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Advertencia: algunos relatos pueden tener contenido para adultos.

ANIK

ANIK es una novela de fantasía en la que una joven recibe un medallón mágico que le otorga unos poderes extraordinarios.

LA PIEDRA DE SCONE

ANIK sigue luchando para continuar su vida normal y no perder el amor de su vida en su lucha contra los seres alados.

LA INVASIÓN DE LOS REINOS DEL HIELO

La humanidad está en peligro y Anik, junto a sus hijos Sigurd y Meghan y los amigos de este: dos dioses asgardianos, lucharán para salvar a la Tierra y a sus habitantes.

ANIK

ANIK es una novela de fantasía en la que una joven recibe un medallón mágico que le otorga unos poderes extraordinarios.

LA PIEDRA DE SCONE

ANIK sigue luchando para continuar su vida normal y no perder el amor de su vida en su lucha contra los seres alados.

LA INVASIÓN DE LOS REINOS DEL HIELO

La humanidad está en peligro y Anik, junto a sus hijos Sigurd y Meghan y los amigos de este: dos dioses asgardianos, lucharán para salvar a la Tierra y a sus habitantes.

domingo, 28 de agosto de 2011

CORTA VIDA DE UNA MOSCA

En la primavera de 1977, una noche de "estudio"escribí este relato de una mosca que no me dejaba estudiar, bueno tal vez yo la provoqué para distraerme del temario de matemáticas.
Aunque parezca mentira, he conocido una mosca que solo pretendía ser agradable, de un nombre cualquiera sin estar bautizada ni formulismos. Esta mosca no nació del amor, sino de un huevo sin color. Así nació esta mosquita muerta, que estaba muerta poco después de nacer, desde el instante en que murió debido al trancazo de mi satánica servilleta marrón, casi negra como la noche en la que escribo este relato.
         Sin embargo, desde el principio me pareció loca.  Tal vez se sentía sola. Por eso se acercaba una y otra vez a mí. Quizás se había enamorado y quería demostrar su amor. Deducción, su vida tiende a morir de un trancazo de mi satánica servilleta marronera, casi negra como la noche sin luna en la que se ve todo oscuro.
         Intentó hablarme y ofrecerme su amistad volando sobre mí. Yo no la entendía. Ni siquiera me preocupé por su estado de ánimo, al segundo volvió a repetir las circunstancias de volar sobre mí, quizás estaba aprendiendo la técnicas de vuelo de Juan Salvador Gaviota en los acantilados del cantón independiente  de S´Annnapapurcio, que es controlado por las potencias mundiales.
         Se posó en mis manos y la expulsé de mi cuerpo. Lo intentó de nuevo y me levanté enfadado detrás de ella que inocentemente se posó en el cristal de la ventana mirando la libertad. Cogí con enfurecido furor la servilleta marronera casi negra como las noches sin luna en las que se ve todo oscuro,  que descansaba sobre la mesa, y le di tal trancazo que se volvió invisible. Esta mosca que sólo pretendía en la vida ser agradable.

(Guadix, calle Santana nº 11; Primavera de 1977, año de mi independencia)

viernes, 19 de agosto de 2011

75 años de la muerte de Federico García Lorca


sábado, 13 de agosto de 2011

EL ÚLTIMO ROMANTICO



El romántico siempre se siente solo, es,  el último rebelde. En su mente es el último hombre que siente de esa manera, nadie le entiende, su vida se vuelve insoportable y quiere morir. Morir para amar como nadie ha amado, como nadie ha sentido, como nadie ha vivido. Su fantasía le lleva a inflar sus sentimientos hasta que provocan un arrebato  de inspiración que le permiten componer sus poesías, su teatro, sus relatos o sus novelas, siente que el resultado es apoteósico. Esa sensación le marca para siempre y se convierte en una droga que conduce su vida. Busca la felicidad, y solo encuentra el sufrimiento. Busca la libertad, pero en el mundo solo encuentra opresión. Busca el amor, pero nadie le puede ofrecer la pasión, el sentimiento que él siente, y se siente desgraciado. Se refugia en sí mismo y se odia, no entiende a los demás, tampoco él se entiende. Nadie le entiende. Nadie se entiende. Se siente solo. Está solo. El romántico escribe diferente, ha abandonado el “buen gusto” y ahora vale cualquier cosa. Le gusta mezclar los géneros, lo cómico y lo dramático, la poesía y la prosa o simplemente romper la métrica. Ya no hay reglas, solo importa el mensaje, qué más da cómo lo expreses. La creatividad le permite intentar expresar lo que siente. No lo consigue. Nunca llega a sentirse feliz con lo que expresa, rompe una y otra vez sus escritos y los vuelve a comenzar. Como una carrera al infinito que sólo  terminará con su muerte, y solo Dios sabe cuándo llegará. Mientras tanto ha de luchar cada día para sobrevivir, cada mañana ha de levantarse y comenzar un nuevo día, buscar el sustento de su familia, vivir como alguien normal, expresarle a todo el mundo su felicidad. Sonreír y olvidar que es el último romántico que pisa sobre la tierra, el último rebelde que va a luchar para que el amor, la justicia y la libertad vuelvan a la tierra. Él lo sabe, sabe que es el último romántico y por eso sonríe.

martes, 9 de agosto de 2011

HE LEIDO: LA HORA DE LAS SOMBRAS




Título: La hora de las sombras
Autor: Johan Theorin
Editorial: Círculo de lectores
Año: 2010
ISBN: 978-84-672-4052-8
Nº de páginas: 413

SINOPSIS:

En 1972 desaparece un niño y su caso no es resuelto. En la época actual, el abuelo recibe una zapatilla del niño y llama a su hija, que vive atormentada por ese acontecimiento, comenzando una investigación que en realidad no han dejado nunca. Al mismo tiempo otra historia comienza en 1936 y se va desarrollando hasta cruzarse con la historia actual que llevará a un desenlace que como no podía ser de otra manera no es el esperado por el lector.
Una novela negra, sueca  muy bien llevada que mantiene el suspense y lo eleva en la parte final de forma maestra. Los personajes son oscuros y tormentosos, típicos de la novela negra y de las historias del norte de Europa. La hora de las sombras es la llegada de la noche cuando se reunían las familias y se contaban historias y leyendas para entretenerse.
He leído la historia en los ratos libres lo que me ha costado mucho porque el suspense me llevaba a buscar tiempo para sentarme un rato y leerla. Como no quería forzar el tiempo de lectura me ha sido difícil esperar al final del libro.
Una bonita novela para los amantes del suspense
Johan Theorin  es un escritor sueco, nacido en Gotemburgo en 1963. Trabaja de periodista y esta es su primera novela de una tetralogía  “El cuarteto de Öland”, compuesta por cuatro títulos ambientados en la isla de Öland en las cuatro estaciones del año, esta corresponde al otoño. Un día alguien le contó una historia en la que un delincuente huye a Sudamérica para evitar a la policía y luego vuelve en un ataúd fingiendo estar muerto y de ahí surgió esta historia. De niño vivió en Öland, la isla donde se desarrolla la novela y conoce muy bien el lugar y sus leyendas pero reinventa los paisajes los pueblos para adaptarlos a sus historias. Con esta obra ganó el premio a la mejor novela negra que conceden los Escritores de Novela Negra de Suecia.


viernes, 5 de agosto de 2011

AUNQUE SEA DÍA CINCO


No queda tiempo
ni para rasgar una palabra.

Es de día
aunque sea día cinco,
es de día.

No queda tiempo,
el silencio está volviendo.
Todo se acalla,
también el día se marcha.

No queda tiempo,
es de noche
y Blas de Otero resuena
al tiempo que pasa un coche
aunque sea día cinco.

No queda tiempo,
amanece,
el pensamiento se revuela
el cansancio se adormece
cuando el viento se lo lleva.


No queda tiempo,
ya no es día cinco.

jueves, 4 de agosto de 2011

AQUEL PRIMER AMOR, AQUEL PRIMER DESNUDO.




Desde que yo recuerdo estaba enamorado de mi Vecina. Ella era 8 años mayor que yo. Ya era una mujer, yo todavía un niño, eso no impedía que mi corazón se desbocara cada vez que la veía. Cuando venía a casa a ver a mi hermana mayor, yo dejaba lo que estuviera haciendo y andaba alrededor suyo a la espera  de que necesitara algo y entonces corría a ofrecérselo. Ella me acariciaba el pelo y en ocasiones hasta me daba un beso en la mejilla. Otras veces al sentarse en la silla me cogía entre sus piernas y le decía a mi hermana lo guapo que era. Mi cara se ponía roja y los latidos de mi corazón se oían tan fuertes como las campanas de la iglesia. Yo me sentía feliz. Lo primero que hacía cada día al levantarme era mirar por la ventana por si ella estaba barriendo la puerta de su casa. Cuando así era, me sentaba en el pollo de la ventana y me quedaba allí, observándola, hasta que terminaba.
Aquel verano, mi cuerpo había dado un gran estirón, mi cabeza sobrepasaba a la mayoría de mis amigos, el bello iba apareciendo tímidamente por mi cuerpo y mi voz se había vuelto rara. Hasta aquel día esos eran los hechos más importantes que me habían ocurrido desde las vacaciones de la escuela. Poco después de San Juan, o sea a finales de junio, era la época del primer fruto de la higuera: las brevas. Las brevas  eran mi fruta favorita. Una mañana recordé  que la higuera que había junto a la Fábrica de Luz ya debía de tener las brevas maduras y decidí ir a buscarlas. Aquella mañana me puse mi pantalón corto, mi camiseta blanca y me puse las sandalias de goma para poder meterme en el agua y cogí el Camino del Coto. Por el paso de Lagarto crucé la acequia de La Solana y me fui al Arroyo donde tenía dos nidos de palomas torcaces y quería ver que los pichones todavía no se habían ido del nido. Subí el Arroyo arriba por el interior de la alameda de álamos blancos, cruzándolo por el paso anterior al de La Fábrica, así me evitaba que El Quinto desde su Atalaya, al lado de su cortijo, me viera y mandara a su hijo a ver lo que hacía por allí. Como me entretuve buscando nidos de pájaros por el camino llegué al mediodía a La fábrica y con mucha hambre, así que me subí a la higuera y me puse a comer brevas.
Ya había saciado mi apetito cuando divisé desde lo alto de la higuera un grupo de jóvenes que cruzaban el puente del Arroyo. A pesar de las voces y risas no me había percatado de su llegada por el ruido del agua que bajaba a gran velocidad por el lateral del edificio y que antiguamente producía la electricidad que abastecía a varios pueblos de la zona. La fábrica de electricidad se encuentra cerrada y por la ventana rota se podía ver el interior  vacío donde antes estaba la maquinaria que producía la electricidad. Solo quedaban las puertas que daban al exterior para que la gente no entrara dentro del edificio.
Desde mi atalaya pudo observar que el grupo estaba formado por mozuelas que seguramente irían a bañarse a Fuente Alta, entre ellas pude observar a mi hermana mayor y naturalmente a mi Vecina. No podía permitir que me vieran porque si se lo decían a mis padres me calentarían el culo. He de decir que estaba allí sin permiso de nadie y por lo tanto tenía que esconderme para que no me vieran. Me bajé de la higuera y me escondí detrás del edificio tras una zona de juncos y zarzales a la espera que pasaran de largo y pudiera volver al Arroyo. Pero no pasaron de largo, se pararon en la cascada dejando sus bolsos bajo el castaño loco que hay allí, para darse el primer baño. Rápidamente se quitaron las batas quedándose en bañador y se metieron en el agua que salía de la cascada entre risas y voces. No quedó un pájaro en los alrededores por el ruido que hacían. Sin embargo una de ellas, mi Vecina, no llevaba el bañador puesto y se dirigió al hueco que hay detrás de La Fábrica para ponérselo. Otra se puso en la entrada del hueco y extendió una gran toalla que impedía su vista desde fuera, pero yo estaba dentro sorprendido por los acontecimientos. No sabía qué hacer, si les decía que estaba allí me descubriría y paliza segura, si no decía nada estaba violando su intimidad, opté por callarme y contemplar el espectáculo que se me ofrecía. Cuando se desnudó me quedé atónito. Mi mente se paralizó. Creo que no respiraba. El tiempo se paró. El cuerpo de mi Vecina, resplandecía en aquella penumbra y también en mi corazón para toda mi eternidad. Aunque había imaginado millones de veces su cuerpo nunca pensé que fuera algo tan bonito. Fue solo un momento pero a mí me pareció toda una vida. Después de ponerse el bañador y marcharse al agua yo seguía con los ojos fijos en aquel cuerpo desnudo. Aquella imagen se grabó a fuego en mi retina. Tuve que permanecer allí quieto casi sin respirar durante al menos media hora hasta que terminaron de bañarse y decidieron marcharse camino de La Boca de la Mina para darse un nuevo baño. Salí de allí con la intención de volver a mi casa pero me encaminé detrás de ellas, la posibilidad de que mis padres me dieran una paliza se me olvidó. Al verme mi hermana se enfadó y quería obligarme a volver a casa pero mi Vecina me protegió y la convenció para que me dejaran ir con ellas.
  •   Hemos dicho de que solo veníamos mujeres –gritó mi hermana.
  •    Pero si es solo un niño –decían las demás.
  •   No, que ya está muy crecido, lo sabré yo que le lavo la ropa –decía mi hermana intentando que la apoyaran.
  • Yo me hago cargo de él –afirmó mi Vecina.
  •  ¡Vale! Pero si mis padres dicen algo, tú te las entiendes con ellos.           –sentenció mi hermana.
Mi Vecina sacó una gorra de su bolso y me la puso en la cabeza. Me cogió de la mano y subí la cuesta a su lado como si fuera su novio. Yo me sentía el hombre más feliz del mundo.
  • ¿Tienes bañador? –me preguntaba.
  •  Yo me baño con los pantalones cortos, luego me pongo al sol y se secan.
  • Este verano has crecido mucho. Te estás haciendo un hombre muy guapo
Yo le apreté la mano y ella me miró sonriendo. Cuando nos estábamos bañando en La Boca de las Mina un sonido ensordecedor nos llamó la atención. Era la moto del fotógrafo de Benalúa de Guadix que se llamaba Ramón y que nos hizo una foto para inmortalizar aquel maravilloso día.

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