BIENVENID@S A MI BLOG

Advertencia: algunos relatos pueden tener contenido para adultos.

martes, 7 de enero de 2014

ENSAYO SOBRE UNA HISTORIA




El 15 de agosto era una fecha en la que a Moreno le gustaba ir a Huélago, no solo por la fiesta sino porque coincidía con mucha gente, que por haber emigrado del pueblo para ganarse la vida, volvía para visitarlo. El Ayuntamiento y los Mayordomos habían transformado la primitiva fiesta de la virgen tramposa en una fiesta patronal especial para los forasteros y totalmente financiada por La Corporación Municipal. Las fiestas habían comenzado este año el día 11 con la proyección de una película “Avatar” en la plaza del pueblo; el día 12 una comedia “La mala vida”; el día 13 varias actividades y la actuación de la orquesta local: “Los Gallipavos”; el 14 varias actividades y por la noche la actuación del conjunto musical “Gin Tonic” y el Castillo de fuegos artificiales en La Pocilla, amenizada cada ronda por un pasodoble de la Orquesta de Pedro Martínez; el 15 misa y procesión y a las dos la comida popular en la plaza del pueblo, por la tarde juegos y una nueva procesión, y por la noche baile en la misma plaza con el grupo “Ala Delta”; la fiesta terminaba el 16 a las ocho de la tarde con la Traca Final.
Moreno llegó el 14 al mediodía, comió y se echó la siesta, luego se dio un paseo por la vega al atardecer, cuando volvió se sentó en su puerta al fresco y desde allí escuchó la música del conjunto que tocaba en La Plaza. Al día siguiente se levantó a eso de las siete y fue a tomar café al bar de la esquina donde saludó a muchos paisanos que visitaban su pueblo por esas fechas y luego, a las ocho se fue a dar un paseo por la vega. En La Esquina saludó a los cazadores que esperaban la llegada de un coche para desplazarse al lugar de caza, al ser un día de fiesta y el primer día que se abría la veda había gran cantidad de cazadores por todo el campo de Huélago, siguió Rambla abajo y al llegar al cruce de la Estación decidió ir por la carretera, cuando llegó al barranco Las Cuevas dio media vuelta para volver al pueblo, en los bordes de la vega se oían las voces y los disparos de los cazadores, en algunas ocasiones parecía que los disparos podían herirte y encogías el cuerpo al tiempo que mirabas alrededor y acelerabas el paso. Hacia las nueve ya estaba de nuevo en el pueblo bebiendo agua en La Pocilla, libre de los disparos de los cazadores, luego se dirigió a su casa donde descansó. Hacia las doce llegó su hermano y le cambió el grifo del corral y charlaron un rato hasta que llegó la hora de la procesión. Cuando llegaron a la iglesia la procesión ya había salido, en la Placeta Paulino se encontraron con ella y se pusieron a caminar detrás de San Juan pero había tanta gente que saludar que apenas si pudieron atender a la procesión, cuando esta terminó  la gente fue cogiendo mesas en la carpa para comer. El ayuntamiento financiaba toda la fiesta y la comida de hermandad que se realizaba en la plaza era muy bien acogida por todo el pueblo. Este año la comida era de barbacoa – mucha grasa – pensó Moreno y aceptó ir a comer con su hermano a la casa de un amigo, después de la tertulia volvieron a la casa y su hermano se marchó a la Puebla Don Fadrique, donde vive.
Cuando se quedó solo, se dedicó a recorrer la casa, primero la planta baja, habitación por habitación, luego la planta de arriba a la que llamaban “la cámara”, cada una tenia mil historias que recordar. En la última de las habitaciones, su antiguo dormitorio, tenía unos pocos ordenadores viejos de los que la gente tira y los utilizaba para aprender a montarlos con piezas de segunda mano que compraba por internet, eran muy antiguos y no tenían capacidad para los programas modernos pero allí pasaba el tiempo cambiando las piezas y probando configuraciones con la sola idea de aprender y entretenerse.
Aquel día iba a ocurrir algo que cambiaría su vida en los próximos años. Se puso a encender uno de aquellos ordenadores y mientras arrancaba el Windows 95 se puso a mirar la habitación. Al entrar a mano izquierda había un hueco en la pared, similar a una ventana, pero la pared daba a otra habitación: la Cámara Larga, que ahora se utilizaba de trastero. Le llamó la atención una grieta que se había producido en el lateral de aquel hueco, se acercó y comprobó que la raja era profunda, escarbó con el destornillador y comprobó que la grieta se agrandaba fácilmente – debe ser de la humedad, tendré que arreglarlo con yeso – pensó mientras iba agrandando la grieta, entonces una piedra se desprendió de la pared y apareció a la vista lo que parecía un gran agujero.
¾    ¿Qué es esto? Gritó en voz alta, aunque estaba solo.
La pared estaba construida con piedras y barro, este invierno había llovido mucho y la humedad había penetrado en toda la pared, eso hizo que la pared alrededor del hueco se fuera desmoronando con solo tocarlos con el destornillador, el hueco intuía un agujero grande.
¾    Parece un agujero hecho a propósito, tal vez esconda algo.
El corazón se le aceleraba, respiró hondo y se sentó, hacía dos meses y medio que se había operado del corazón, y aunque todo iba bien, no dejaba de estar preocupado. La operación salió perfectamente y ya desde el quirófano el corazón le latía con regularidad y con ritmo sinusal, la insuficiencia cardiaca había desaparecido igual que la arritmia, ahora tocaba curar la herida del pecho. Tenía que ser cauto en todas sus acciones.
Recordó los ejercicios de relajación y al rato su respiración volvió a la normalidad, se levantó de nuevo y fue a buscar un cincel y martillo – tal vez sea un tesoro –pensó.
Con el cincel fue agrandando el agujero hasta que vio un bulto oscuro de color marrón, el corazón de nuevo se aceleraba, pero esta vez no paró. Cogió el fardo con las dos manos y con mucho cuidado lo fue sacando, no sabía que tenía entre las manos, apartó con el codo un ordenador que había sobre la mesa y depositó el objeto sobre ella. Acercó la silla a la mesa y con cuidado desató los cordeles de cuero que lo ataban, luego fue descubriendo la envoltura que parecía de piel de oveja, al fin descubrió el tesoro que ocultaba aquel pellejo: ¡eran libros sin encuadernar! La primera hoja estaba suelta y escrita en árabe, el resto eran seis legajos atados con cuerdas de piel, también escritos en árabe. El texto era manuscrito y de gran belleza.
¾    No sabía que la casa fuera tan antigua, esto está escondido desde el tiempo de los moros -pensó para sí de nuevo.
 El papel, amarillento, muy grueso y de tacto rugoso, se encontraba en buen estado y no parecía tener nada que le hiciera peligrar su integridad. Lo llevó al armario y lo guardó allí. No sabía qué hacer si lo enseñaba lo tendría que entregar para su estudio, primero quería saber que decían, pero los escritos estaban en árabe y él no sabía árabe.
Esa noche no se durmió hasta el amanecer, justo cuando pensaba levantarse a tomar café. Se despertó a las diez de la mañana y fue al armario, observó de nuevo aquellos legajos y pensó que tenía que buscar alguien que le tradujera aquello.
Buscó en las cámaras una carpeta y metió la hoja suelta, se marchó al bar de la Esquina a tomar café donde preguntó a la gente;
¾    ¿En qué cortijo vive el moro?
Le explicaron donde vivía y como se iba. Allí se dirigió. Al llegar al cortijo, los perros comenzaron a ladrar, salió Mohamed extrañado por la visita y sin fiarse mucho del visitante. Después del saludo le explicó el porqué de su visita, dentro de la casa se oía la voz de una mujer y de niños jugar Mohamed dijo algo en árabe y las voces y el ruido cesó.
¾    Vamos dentro, aquí hace mucho sol —me dijo al tiempo que se dirigía al interior de la vivienda.
La puerta estaba cubierta por una cortina de saco, apartó la cortina y entraron en la casa, el pasillo de entrada conducía directamente al corral, a la mitad había dos puertas una a la izquierda, otra a la derecha. Entraron por la puerta de la derecha, la habitación era cuadrada, al fondo una chimenea, en los laterales dos armarios de obra, en el centro de la habitación, una mesa redonda y cuatro sillas; a la derecha una ventana que daba al exterior.
¾    Siéntese, por favor, ¿Quiere usted tomar algo?
¾    No gracias, no es necesario.
Se sentaron alrededor de la mesa. En ese momento entro su mujer, sacó de un armario una jarra de agua y dos vasos y los puso sobre la mesa, luego sacó un plato con unas galletitas de miel y almendra y se marchó sin decir palabra.
¾    Gracias señora —le dijo.
¾    Dime: ¿Qué quiere que le traduzca?
Mohamed lo miraba, parecía tener prisa por desembarazarse del visitante. Moreno sacó de su carpeta la hoja suelta encontrada en su casa y se la entregó. Mohamed la cogió y la observó, su expresión era de extrañeza.
¾    Esto es árabe pero solo dice un nombre, lo demás no tiene sentido.
¾    ¿Cómo que no tiene sentido?
¾    Sí, que las letras no forman palabras, no significan nada.
¾    Pues es un documento muy antiguo.
¾    Se nota que este papel es antiguo, pero no te lo puedo traducir, tal vez sea un acertijo, solo entiendo un nombre árabe –decía mientras le devolvía el documento.
Fue en ese momento cuando se acordó de los moriscos, hasta entonces solo pensaba en los musulmanes, pero después de la conquista cristiana, la cultura árabe pervivió durante un tiempo hasta que fueron expulsados de España. Le explicó a Mohamed la historia de los moriscos en España y como escribían en aljamiado para preservar su cultura. El lenguaje aljamiado consistía en escribir en castellano pero con letras árabes, ya que el árabe se estaba perdiendo debido a la prohibición de usarlo y de enseñarlo a los niños.
Mohamed cogió el documento de nuevo y lo miró con una nueva perspectiva.
¾    Me dices que traduzca las letras, eso es difícil pues hay varias equivalencias, a mí me resulta más fácil traducir del francés al español.
¾    Vamos a intentarlo, voy a escribir lo que tú me digas, piensa en las letras equivalentes y que tengan sentido en español.
¾    En los años que estuve en la universidad de Rabat no me enseñaron esto.
Estuvo observando un rato el papel y finalmente comenzó a traducir:
“En el nombre del Dios clemente y misericordioso, dueño del universo, soberano en el día de la retribución, es a ti a quien adoramos, de ti es de quien imploramos socorro, dirígenos por el camino recto.
¾    Esto se refiere al Corán, nuestro libro sagrado —explico Mohamed.
Yo Mikha`il Ibn Manzur Ibn Jalaf conocido con el nombre cristiano de Miguel Zubia-Granada Del Ojo, último descendiente de mi sangre, tras la muerte de mi único hijo en la guerra de las Alpujarras, a la edad de 50 años de viejo.
Vine a esta tierra, antaño propiedad de mis antepasados a vivir los días que me quedan y escribir la historia de mi familia que me contó mi padre y a este su padre y a este su padre y así a lo largo de los siglos, y es voluntad del creador que mi linaje se acabe con mi vida.
El cortijo de Huélago, fue una alquería a la que llamábamos Iliwas que estaba unida a nuestra familia desde los tiempos de la oscuridad, cuando adorábamos a dioses falsos, cuando los cristianos llegaron a nuestra tierra nos marchamos a Wadix y abandonamos estas tierras que había sido la base del sustento de nuestra familia. Dios nos castigó por eso y la reina Isabel los entregó a los caballeros que le acompañaban y que hoy son los dueños de la tierra. En la guerra de Granada mi abuelo fue apresado por los reyes y cristianizado por la reina que le puso el nombre de Fernando y como apellido el lugar donde fue atrapado La Zubia. Desde entonces hemos servido a los reyes de España como traductores y consejeros en asuntos de moros.

Decretada la expulsión, mi labor no era necesaria, aun así he pagado 5.000 ducados 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...