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UNA GUERRA SENCILLA

UNA GUERRA SENCILLA es una novela sobre la guerra civil española y la posguerra.

NADIE AMABA A FEDERICO GARCÍA LORCA COMO YO

NADIE AMABA A FEDERICO GARCÍA LORCA COMO YO es una novela sobre la muerte del poeta al comienzo de la guerra cuvil española.

ANIK

ANIK es una novela de fantasía en la que una joven recibe un medallón mágico que le otorga unos poderes extraordinarios.

LA PIEDRA DE SCONE

ANIK sigue luchando para continuar su vida normal y no perder el amor de su vida en su lucha contra los seres alados.

LA INVASIÓN DE LOS REINOS DEL HIELO

El planeta Tierra es atacado por seres de otras dimensiones y ANIK y sus hijos son la clave para defender la tierra y a sus aliados.

80 HISTORIAS DE TU AMOR Y EL MÍO

80 HISTORIAS DE TU AMOR Y EL MÍO es el primer poemario de la TRILOGÍA DEL DESAMOR.

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miércoles, 11 de marzo de 2015

SORTEO "80 HISTORIAS"

SORTEO 80 HISTORIAS



Se convoca el sorteo: “80 historias”, con un premio de una tablet de 10 pulgadas (Dual Core, 4 GB, pantalla multitáctil de 10.1"(1024 x 600 píxeles), nueva a estrenar.
BASES:
1.- Podrán participar todos los compradores del libro: “80 historias de tu amor y el mío”, que sean mayores de edad y tengan su domicilio postal en España. Para ello deberán mandarme un Email a: andosmore@gmail.com  indicándome  su deseo de participar en este sorteo y los cláusulas que ha cumplido. Yo le asignaré los número que le correspondan según los requisitos que cumplan.

2.- La fase de recepción de participantes comenzará con la salida del libro al mercado y finalizará a las 24 horas del día del 11 de junio de 2015. 

3.- El organizador podrá suspender el evento si el número de participantes no supera la cantidad de 50 personas. El 12 de junio de 2015 se publicará la lista de participantes. 

4.- El sorteo se realizará el día 13 de junio de 2015 a lo largo de la mañana mediante un sistema aleatorio por internet o público si se puede. 

5.- El ganador se anunciará en mi blog y en mi perfil de Facebook. Además se le enviará un Email comunicándoselo y solicitando sus datos postales. 

6.- El ganador tendrá treinta días para reclamar su premio. Pasado ese tiempo perderá el derecho adquirido. 

7.- El ganador autoriza al organizador a difundir su imagen con el premio y a comunicarlo a través de internet. Igualmente se compromete a hacer público a través del Facebook que el premio le ha sido entregado. 

8.- Los nombres de los participantes serán destruidos al finalizar el sorteo. 

9.- La participación en este sorteo implica la aceptación de estas bases.

REQUISITOS PARA RECIBIR LOS NÚMEROS CON LOS QUE PARTICIPAR. 

10.- Cada participante recibirá 10 números por cada libro que compre. Si lo recomiendas a un amigo/a, y, este/a lo compra, otros 10 números extras. 

11.- Cada participante que anuncie este sorteo en su perfil de Facebook, recibirá 5 números extras. 

12.- Cada participante que publique en su perfil de Facebook una foto con el libro recibirá 5 números extras. 

13.- Cada participante que publique su muro de Facebook un poema del libro, recibirá otros 5 números extras. 

14.-  Cada participante que se haga seguidor de mi Facebook recibirá  otros 5 números extras.




miércoles, 4 de marzo de 2015

YO NO DEBERIA SER POETA: El lenguaje de los poetas.






La incomprensión  es una característica del ser humano. Todos los hombres y mujeres de esta Tierra lo han sentido en algún momento de su vida, a veces de forma suave, a veces dura, a veces amarga.
Dicen que los poetas son los seres más incomprendidos de todos los seres humanos, yo no sé si tienen razón, pero mi alma se siente así. Ocurre que al comunicarnos con la gente que nos rodea, o con aquellos que nos pueden leer, le trasmitimos un mensaje en un lenguaje cifrado que es el poema. Sin embargo, no somos conscientes de que hablamos otra lengua que solo algunas personas conocen. Y no me refiero a la lengua en la que escribes sino al lenguaje poético, un lenguaje escrito con el corazón. Por eso no todo el mundo entiende la poesía.
Fue Nietzsche el que dijo que entender una frase no es solo captar su sentido sintáctico-semántico, sino también el peso de su enunciación. Por eso, solo algunas personas encuentran el código correcto y saben aplicarlo para comprender el lenguaje de los demás. Ese código se puede adquirir con la experiencia y el sentimiento de comprensión. 
Pero qué ocurre cuando el poeta es tan tímido que las palabras no salen de su boca, y solo tiene el lenguaje de la poesía para comunicarse con la amada. Sencillamente un desastre total. Ese podía ser el resumen de mi vida en la búsqueda del amor.

En el otoño de 1974 estaba enamorado de una chica a la que llamaba “Loquilla” mi comunicación amorosa con ella era a través de la poesía. Una tarde, en Huélago, aunque a aquel lugar lo llamaba “Huefon” porque estaba en Huélago pero tenía mi pensamiento y mi corazón en Fonelas, sentado en una piedra junto a la cueva del Coto, le escribí este poema, quería que ella supiera lo que deseaba decirle de palabra, pero solo era capaz de escribirlo. Naturalmente yo le hablaba pero… ¿ella podía entenderme?


LO QUE QUISIERA DECIRTE

A veces cuando me siento en silencio
allá donde el prado crece en mi mente,
junto a las flores, el agua de la fuente
se acerca hasta mi mano y quedo
sonriendo, entonces siento que no estoy solo.

No, no estoy solo, pienso, pero cuando el agua se aleja
de mi voz al infinito, el mundo se vuelve plomo,
que obstruye mi garganta serena,
que me dice que no hay nadie que sea buena
ni bueno, porque todo se reduce a polvo.

Mas después, cuando surgen tus ojos,
esos que solo yo veo como poeta
que me dicen en callado coro:
“estaré contigo, sienta lo que sienta”.
El tono especial de tu sonrisa
que llega a mi cara como la brisa
y estalla entre mis huesos
dejando un sabor a susurros de besos
que pasean por el prado del silencio,
diciendo: “yo también soy silencio”.

A veces cuando me siento en silencio
allá donde el prado crece en mi mente
junto a las flores, reflejada en mi fuente
aparece tu sonrisa y tus ojos me miran sin miedo.



A comienzos de 1977 me enamoré de nuevo de otra adolescente, también estaba “loquilla”, en esta ocasión la llamé “Yusy”. Al igual que antes mi comunicación amorosa con ella fue a través de la poesía. Por supuesto mi declaración de amor fue un poema. Cientos de poemas, pero tampoco conseguir conectar con ella. ¿Realmente estaba preparada para entenderme? ¿Entendía lo que yo quería transmitirle? Un día en clase le escribí este poema para explicarle todo lo que querían decir mis poesías, ¿creéis que logré que me entendiera? 



PARA QUE LO LEAS

Si yo te hablara de amor
te podría dar felicidad.
Creo que bien sabes
mi corazón te sabría amar.
⎯Eso te dije yo⎯.
Es corta tu poesía.
⎯Me dijiste tú en el recreo⎯.
Abstracta como la soledad,
breve como la vida,
oscura como un callar.
⎯Añadiría yo⎯.
Aparecía tu sonrisa en mi mente
y ya no sabía controlar
las imágenes del pensamiento
que tratabas de ocultar.
Quizás seas tú, mi amiga
escondida en el azar,
ocultando la quimera de tu vida
en un continuo saltar.
Tus ojos me dicen deseos,
me piden besos que no puedo dar.
Mis labios dicen “te quieros”
que no puedo pronunciar.
Quisiera escribirte cosas bonitas
alegres e interesantes.
⎯¡Lo siento!⎯, pero en este instante
mi pensamiento no me da más.
Sigo pensando en tus ojos
que me dicen la verdad,
pequeños, como la primavera,
bonitos, como la arena del mar.
Veo tu sonrisa volar
a lo alto de la montaña,
rodeada de mariposas
que tus labios quieren besar
y tu piel acariciar.
Quisiera contarte mis sueños
llenos de amor y paz
y solo encuentran el silencio que besa
la soledad.

Si yo te hablara de amor
te podría dar felicidad,
creo que bien sabes
mi corazón te sabría amar.
No creas que estoy enfadado con ella,
ni contigo, ni con las estrellas,
solo con el amor que me esquiva,
que me huye,
que no me deja llegar a ti.
Continúo escribiendo sin pensar
este momento del pensamiento.
A la una del mediodía del mes de marzo
de mil novecientos setenta y siete
y siento
que no es lo que tú quisieras oír del viento.
Quisiera escribirte cosas bonitas
alegres e interesantes,
⎯¡lo siento!⎯, pero en este instante
la soledad vuelve a brillar
y el profesor me va a pillar.

Poco después volví a enamorarme y en esta ocasión encontré el amor. El nuevo nombre poético fue “Yipy”. Eso me llevó a creer que había encontrado alguien que podía entenderme, pero con los años descubrí que no era cierto, que tampoco me entendía. Eso me hizo pensar que a lo mejor todo era por ser poeta, si yo no fuera poeta quizás los demás podrían entenderme mejor.



YO NO DEBERÍA SER POETA

Estoy cansado de llorar, a cada segundo que pasa el silencio
ante mis ojos, que están llenos de miedo.

Estoy cansado de sentir la tristeza de la soledad
que ahoga mis palabras, que nada pueden decir
y mueren en mi corazón, sin querer maldecir
otras palabras que lloran por un nuevo amar.

Estoy cansado de mirar el amor que pasó por mi ventana
y despertó antaño, a manos llenas la felicidad,
como un sueño inacabado que viví en la quintana,
como si fuera un loco de atar.

Estoy tan cansado de hablar, que me da miedo la soledad
y las palabras que corroen mi alma,
y me dicen lo que nadie quiere, lo que nadie sabe cantar.

Perdóname por hablar así, tan torpe, tan indirecto,
con poesías que saben a alhelí, a amuleto
a rosas amarillas, a rosas rojas, a palabras
que llenas de silencio escondí en el alma.

Yo no debería ser poeta
para que de forma sencilla pudieras entender mi corazón
cuando piensa en ti, cuando te habla mi alma secreta
con palabras que solo desean cubrir tu piel de amor.

Perdóname por hablarte en silencio y mirarte sin palabras,
por susurrar corazones enloquecidos
que recorren tu piel y tu sombra
y a mi lado, tu corazón no entiende nada,
como si le hablara de demonios y sestercios
en lugar del amor que siente mi alma boba.

Perdóname por ser poeta.

Yo no debería ser poeta. Ni de musas, ni de princesas.
Entonces tú podrías estar contenta,
aunque yo me convirtiera en diablesa,
aunque yo muriera de pena
por no poder ser poeta.

Quizás por a razón decidí que mis poemas y mis escritos tuvieran un estilo sencillo para que pudiera ser entendido por cualquiera que lo leyera. ¿Lo habré logrado? Eso me lo tienes que decir tú que me lees. 


miércoles, 29 de octubre de 2014

80 Historias de tu amor y el mío




Con la ruptura de mi matrimonio, mi corazón dejó de entender el mundo donde vivía y mi mente dejó de funcionar como antes. Al no poder seguir contando historias largas (novelas) comencé a escribir de nuevo poesías y así ha surgido un nuevo libro cuyo título provisional será: 80 Historias de tu amor y el mío. Aquí os dejo un poema del nuevo libro que pertenece al capítulo titulado: El amor roto a trompicones.


45.- TRANSITO AZUL

Me encuentro en el transito azul
camino de la muerte,
usurpando colores inertes
que saben al silencio y a la soledad que me dejaste tú.
Intento respirar despacio, recobrar el aliento
con lágrimas que merodean mis labios enredándolo todo
como un lobo hambriento.
Pero el tiempo ha cambiado, ya es otro.
Es un tiempo que no reconozco, que no siento
en mi corazón desbocado como un potro
alocado en un camino polvoriento.
Todo sucedió de pronto, igual que la creación del mundo
y abro la boca sorprendido y lleno de dolor
mientras el aire insensible mueve mis pulmones en lo profundo
como si fueran marionetas en busca de un nuevo amor.
El transito azul me ha engañado, ha olvidado mi cantar
y mi felicidad, en un oscuro rincón del corazón

que no sabe que se acabó el tiempo de amar.

lunes, 11 de agosto de 2014

LA PRIMERA POESÍA

(Dibujo de Azel Highwind)

Curso, 1965-66.- 8 años.
A LA PAR QUE EL SILENCIO

A la par que el silencio,
a mi casa quiero llegar.
¡A jugar! ¡A jugar!


*****
Yo vivía en un pequeño pueblo, de nombre Huélago, en una casa muy grande al comienzo del Barrio Alto, aunque en realidad la calle se llama Alhambra. Esta tenía un corral donde podíamos jugar y al lado un huerto con higueras y sembrados de mi padre donde teníamos prohibida la entrada. Enfrente de mi residencia vivía Baena, uno de mis mejores amigos. Todos los días, en cuanto salíamos de la escuela, nos íbamos a jugar a mi casa. Un día hablamos de construir nuestra propia choza en el corral para llevar allí a todos nuestros juguetes. Sería nuestro palacio.
Por la noche se me ocurrió que yo podría construirla y darle una sorpresa. Naturalmente no se lo dije a nadie. Era mi secreto. Fui reuniendo los materiales que necesitaba y cuando los tuve listos me preparé para construirla.
El cielo estaba nublado y amenazaba lluvia. Perfecto. Eso significaba que tenía que darme prisa para terminarla antes de que comenzara a llover. La gracia de la choza estaba en que podíamos refugiarnos si llovía y jugar dentro o simplemente ver caer la lluvia sin mojarnos. Todo un acontecimiento a esa edad.
Pero los planes no siempre salen como uno quiere y en cuanto llegué a casa mi padre me gritó:
  ¡Niño, los conejos no tienen hierba!
   ¡Voy ahora mismo! —le contesté con mal humor.

Sabía lo que simbolizaba. A  mis ocho años, ese era el trabajo que me habían encomendado mis padres; mis hermanos mayores y mi padre eran jornaleros, mis hermanas y mi madre hacían los trabajos de casa. Yo, aparte de la escuela, era el responsable de la alimentación de los conejos y de limpiar la zahúrda, y me gustaba  cumplir.
Todos los días, al salir de la escuela, cogía un saco vacío y me dirigía al campo a recoger hierba, era un trabajo difícil pues había que saber distinguir entre la hierba buena y la venenosa, la que más les gustaba a los animales y la que les provocaba diarrea.
Aquel día tenía prisa por acabar la choza, y me contrarió que mi padre me recordara mis obligaciones. Cogí el saco y corrí en dirección a la Pocilla, salté de un brinco el Ramblón y me metí en un maizal que había en la Parata Zorrica. Sabía que allí había un buen careo de Mocos de Pavo y llené el saco en un momento hasta la boca. En media hora había vuelto con mi carga a la espalda. Limpié las conejeras de cagarrutas, con una escoba de rama, y puse la hierba en los comeeros.
Solo entonces me puso a trabajar en mi proyecto. Cuando terminé, cogí mis juguetes, mis libros y me metí dentro al tiempo que comenzaba a llover. Era bonito ver como llovía fuera de la choza y no me mojaba. Mientras esperaba, a que viniera mi amigo, bien pude escribir una poesía como esta.
Realmente ignoro cómo y cuando escribí esta poesía. Solo sé que estaba escrita en una libreta de la escuela del año 1965. Había dos libretas: esta y otra de 1967, ambas tenían poesías, junto a los problemas de matemáticas. Hacia 1973 mis padres reformaron la casa y quitaron el tejado. Todos los muebles y enseres se llevaron a una casita del Arrecife. Cuando se terminaron las obras, se volvieron a su lugar. Fue entonces cuando eché en falta esas libretas y algunos libros antiguos y que tenía valor de coleccionista. Seguramente, alguien consideró que las libretas estaban gastadas y las tiró sin saber que yo las guardaba por las poesías.
Solo conseguir recordar una poesía corta y sencilla de cada libreta, las demás, fueran originales o copiadas, se perdieron.
Tampoco puedo recordar como comencé esto de escribir sentimientos a través de la poesía. Seguramente quise hacer como los poetas que venían en la enciclopedia y en algunos libros que había en la escuela.
En cualquier caso, recuerdo escribir poesías en esas chozas que construía en mi corral y que mis padres destruían cuando les estorbaban y que yo volvía a reconstruir.

martes, 15 de julio de 2014

HAY BODAS Y BODAS

Hoy quiero poneros esta poesía que escribí hace muchos años sobre mi boda y que se perdió. He tardado en recomponerla al menos seis meses y es que recordar cuesta trabajo. Pero poquito a poquito la fui recomponiendo. Naturalmente va acompañada de su historia. La única foto sobreviviente de mi boda la he convertido en dibujo para que así acompañe este poema para el próximo libro de poesías que publicaré.

 En la foto de izquierda a derecha: en el fondo Yipy y yo, delante, su abuela Marcela (fallecida); su tito Paco; su tita Paquita y detrás su marido Tite (fallecidos).



Curso 1977-78.- 20 años.
La Novia.
A la novia le acompaña el novio y unos amigos.
Detrás, familiares y testigos.
La novia no va vestida de blanco.
No hay blanco para ella.
Solo amor. Mi amor. Y yo callado.
La novia no va vestida de blanco.
El cura tiene prisa, una boda es mucho trabajo.
La novia ya se ha casado, pero nadie la salvará del castigo
por seguir su corazón y vivir conmigo.
Solo amor. Mi amor. Y yo callado.
¿Y Dios qué dirá? Dios no hablará, está callado.
La novia no va vestida de blanco.
No hay blanco para ella.
Solo amor. Mi amor. Y yo callado.
¿Quieres? Sí. ¿Me quieres? Sí. Yo también.
Solo amor. Mi amor. Y yo callado.
Para que preguntan, si ya estamos casados.
A la novia le acompañan, el novio y unos amigos.
Detrás, familiares y testigos.
Solo amor. Mi amor. Y yo callado.

*****
Vivíamos juntos desde el 10 de octubre de 1977. Esa era nuestra fecha de matrimonio. Sus padres no tuvieron más remedio que aceptar el hecho consumado. Pero claro, no habíamos pasado por la vicaria.

Parece que un día le dijo su madre que «cuándo se iba a casar por la iglesia». Ella me lo dije y le contesté que «lo que tú quieras». De todas formas fui a los juzgados a preguntar que hacía falta para casarse por lo civil y me dijeron que lo primero una declaración de que renunciaba a la «fe católica». A mí me dio risa y me tuve que ir con prisas por la cara del funcionario. Me olvidé de lo civil.

Fuimos a Huélago y hablamos con el cura e hicieron los preparativos. Fijaron la fecha para el domingo doce de febrero de 1978. Fue una boda algo accidentada.

Para acompañarnos vinieron unos amigos de Guadix: Moya, Loly y Antonia que nos habían apoyado en nuestro amor. Mi familia, su familia y algunos testigos más. Antes de salir de casa cogí mi máquina de fotos y la probé para dársela a alguien que nos hiciera las fotos. ¡No funcionaba! Le cambié el carrete y no avanzaba. Estaba rota. ¡Mala suerte! No habíamos contratado a ningún fotógrafo porque no teníamos dinero para eso. Bueno, lo mismo alguien trae cámara de fotos. Salimos de mi casa del Barrio Alto, y tiramos por la Pocilla hasta su casa, donde nos esperaban sus familiares. Su tío, Paco de la Marcela, tenía cámara de fotos y hablé con él para que fuera nuestro fotógrafo. Me dijo que sí, y se lo tomó en serio. Nos pidió que nos pusiéramos todos juntos en la puerta y no hizo la primera foto. En eso que se asoma el cura por el Canto de los Carros, para decirnos que nos diéramos prisa. De camino de la iglesia, mi amigo Moya me preguntó si nos hemos comprado los anillos. Resulta que para casarse hacen falta dos anillos. ¡Joder! Y nadie nos había dicho nada. Se supone que debíamos saberlo, pero resulta que nunca me había casado antes. A  ninguno de los dos se le ocurrió lo de los anillos. Nos prestaron los suyos, ya que ellos si estaban casados.

Comenzamos la ceremonia y todo fue bien hasta que su tío Tite me dio unas monedas antiguas que me dijo eran «las arras». Yo le pregunté «esto para que es». El cura al darse cuenta paró la ceremonia y me lo explicó, yo me lo tomé al pie de la letra y se las di a Yipy, antes de que debiera hacerlo. ¡No! ¡No! Todavía no tenía que dárselas. Me las devolvió para repetirlo y armamos un pequeño jaleo que cabreó al cura. La segunda vez nos salió bien. Luego en la escena de los anillos nos da la risa porque nuestros amigos tenían las manos más pequeñas y no nos cabían en los dedos correspondientes. Bueno, lo importante era casarse. Terminamos la ceremonia y el cura pudo irse a su casa en Fonelas, seguramente muy cansado.

Salimos de la iglesia y nos fuimos a mi casa a dar un pequeño aperitivo a los familiares y amigos. Al día siguiente por la mañana nos fuimos en la Autedia a Granada a seguir con nuestros estudios.

Unos días después, nuestro improvisado fotógrafo, el Tito Paco nos dejó las fotos y los negativos en casa de mi suegra para que nos las dieran y se perdieron. Nadie sabía nada de las fotos y negativos. Pasó el tiempo sin que nadie averiguase ni quisiera saber nada de las fotos y un día en casa de la madre de mi mujer, abrí un libro del mueble del salón y me encontré esta foto que acompaña el texto. Era la prueba de que las fotos habían estado allí. Se trata de una foto que nos hicieron de la visita a su abuela Marcela, la madre de su madre, que no había podido venir a la ceremonia, pero del resto de fotos y de sus negativos nunca más se supo. Nos quedamos sin álbum de bodas. Tampoco nadie quiso averiguar qué había pasado. Jejejejeje.



jueves, 5 de junio de 2014

CUANDO LLEGA LA TARDE



Curso 1975-76.- 18 años.
Cuando llega la tarde

Cuando llega la tarde
y tú no estás,
siento en la oscuridad
el pesar del silencio cobarde
de la tempestad.
Las palabras se oscurecen
en el recuerdo del mar,
cuando en mi alma aparece
esa luz… ¿Será verdad?
La inocencia del pensamiento,
¿la podré creer?
La ira del tormento,
¿la sentiré yo?
Cuando en un momento
siento la felicidad
veo que es un sueño
o quizás ganas de amar.




*****



Cuando estudiaba sexto de bachillerato, vivía en “Casa de Águeda”, cerca del Arco San Torcuato, en Guadix. Al terminar las clases tenía la costumbre ir al parque para intentar ver a la Loquilla de abajo, mi enamorada. Solía esperar que se fuera a su pueblo en el transporte escolar y solo entonces volvía a casa a estudiar. La casa era un piso moderno y las tormentas se oían como si estuvieran dentro. Una tarde, mientras estábamos estudiando, comenzó una tormenta que nos asustó. En la mesa de salón estábamos Rafael, Pepito, Mª Ángeles, Antonia y Mª Luisa y yo. Cerraron el balcón y echaron la persiana para no ver los relámpagos. Era imposible estudiar y comenzaron a contar historias de tormentas.
Mi mente se trasladó a mi niñez cuando mi madre, en cuanto oía un trueno, cerraba todas las ventanas y atrancaba los postigos para que todo se quedara en penumbras. En la chimenea, ponía unas tenazas en forma de cruz, para que no entrara ningún rayo. Curiosamente, quitaba el tarugo de la puerta de la calle y abría la hoja de arriba —«por si a alguien no le da tiempo a ir a su casa, para que se pueda refugiar»— nos decía a mi hermana y a mí. Cuando la casa estaba en penumbras nos refugiábamos en uno de los dormitorios, hasta que dejaban de oírse los truenos. Para entretenernos, recordaba lo que había que hacer cuando nos sorprendía una tormenta, y nos contaba historias que le habían pasado a otra gente por no tener precauciones en estas tardes de lluvia ¾a las tormentas hay que temerle¾ nos decía siempre.
Volviendo a la casa de Águeda, mientras contaban historias, mi pensamiento se trasladaba al parque de Guadix para soñar con ella y escribirle esta poesía añorando su ausencia, al tiempo que simulaba que estudiaba y tomaba apuntes de los libros. 


lunes, 31 de marzo de 2014

A LA PAR QUE EL SILENCIO

Esta poesía es la más antigua que conservo. Estaba en una libreta de la escuela junto a unos problemas de matemáticas.


Curso, 1965-66.- 8 años.
A la par que el silencio
A la par que el silencio,
a mi casa quiero llegar.
¡A jugar! ¡A jugar!
*****
Yo vivía en un pequeño pueblo, de nombre Huélago, en una casa muy grande al comienzo del Barrio Alto. Esta tenía un corral donde podíamos jugar y al lado un huerto con higueras y sembrados de mi padre donde no podíamos jugar. Enfrente de mi residencia vivía Baena, uno de mis mejores amigos. Todos los días, en cuanto salíamos de la escuela, nos íbamos a jugar a mi casa. Un día hablamos de construir nuestra propia choza en el corral para llevar allí a todos nuestros juguetes. Sería nuestro palacio.
Por la noche se me ocurrió que yo podría construirla y darle una sorpresa. Naturalmente no se lo dije a nadie. Era mi secreto. Fui reuniendo los materiales que necesitaba y cuando los tuve listos me preparé para construirla.
El cielo estaba nublado y amenazaba lluvia. Perfecto. Eso significaba que tenía que darme prisa para terminarla antes de que comenzara a llover. La gracia de la choza estaba en que podíamos refugiarnos si llovía y jugar dentro o simplemente ver caer la lluvia sin mojarnos. Todo un acontecimiento a esa edad.
Pero los planes no siempre salen como uno quiere y en cuanto llegué a casa mi padre me gritó:
¾    ¡Niño, los conejos no tienen hierba!
¾    ¡Voy ahora mismo! —le contesté con mal humor.

Sabía lo que simbolizaba. A  mis ocho años, ese era el trabajo que me habían encomendado mis padres; mis hermanos mayores y mi padre eran jornaleros, mis hermanas y mi madre hacían los trabajos de casa. Yo, aparte de la escuela, era el responsable de la alimentación de los conejos y de limpiar la zahúrda, y me gustaba  cumplir.
Todos los días, al salir de la escuela, cogía un saco vacío y me dirigía al campo a recoger hierba, era un trabajo difícil pues había que saber distinguir entre la hierba buena y la venenosa, la que más les gustaba a los animales y la que les provocaba diarrea.
Aquel día tenía prisa por acabar la choza, y me contrarió que mi padre me recordara mis obligaciones. Cogí el saco y corrí en dirección a la Pocilla, salté de un brinco el Ramblón y me metí en un maizal que había en la Parata Zorrica. Sabía que allí había un buen careo de Mocos de Pavo y llené el saco en un momento hasta la boca. En media hora había vuelto con mi carga a la espalda. Limpié las conejeras de cagarrutas, con una escoba de rama, y puse la hierba en los comeeros.
Solo entonces me puso a trabajar en mi proyecto. Cuando terminé, cogí mis juguetes, mis libros y me metí dentro al tiempo que comenzaba a llover. Era bonito ver como llovía fuera de la choza y no me mojaba. Mientras esperaba, a que viniera mi amigo, bien pude escribir una poesía como esta.
Realmente ignoro cómo y cuando escribí esta poesía. Solo sé que estaba escrita en una libreta de la escuela del año 1965. Había dos libretas: esta y otra de 1967, ambas tenían poesías, junto a los problemas de matemáticas. Hacia 1973 mis padres reformaron la casa y quitaron el tejado. Todos los muebles y enseres se llevaron a una casita del Arrecife. Cuando se terminaron las obras, se volvieron a su lugar. Fue entonces cuando eché en falta esas libretas y algunos libros antiguos y que tenía valor de coleccionista. Seguramente, alguien consideró que las libretas estaban gastadas y las tiró sin saber que yo las guardaba por las poesías.
Solo conseguir recordar una poesía corta y sencilla de cada libreta, las demás, fueran originales o copiadas, se perdieron.
Tampoco puedo recordar como comencé esto de escribir sentimientos a través de la poesía. Seguramente quise hacer como los poetas que venían en la enciclopedia y en algunos libros que había en la escuela.

En cualquier caso, recuerdo escribir poesías en esas chozas que construía en mi corral y que mis padres destruían cuando les estorbaban y que yo volvía a reconstruir.


jueves, 13 de marzo de 2014

Prólogos de Amor Azul

Cuando comencé a publicar mis libros decidí que entre novela y novela publicaría un libro de género diferente. Anteriormente publiqué teatro, ahora le toca a la poesía.

Amor Azul es un libro con 254 poemas y está dedicado al amor, al amor azul, al amor humano. ¿Por qué este título? creo que lo podéis ver al leer la explicación que da el autor al comienzo del libro y leyendo el prólogo que hace Azel Highwind que además es autor de la portada y de las ilustraciones del interior.
El libro se pondrá a la venta en mi tienda online y el algunas librerías físicas de Granada.

NOTAS AZULES DEL AUTOR:

Decía Rubén Darío que el azul es el color del ensueño, el color del arte, un color oceánico y firmamental. Y es cierto, sin embargo, aunque es el color del cielo, que es inmenso, y de los océanos, que ocupan casi toda la superficie del planeta, es un color escaso en la naturaleza y siempre ha sido admirado por el ser humano.
Amor azul es un conjunto de poemas que nacen en el corazón virgen del Poeta para presentar toda la vitalidad del amor. Del amor azul, del amor humano con todos sus defectos y contradicciones.
Amor Azul es un amor poético, es la búsqueda del amor correspondido, necesario para la realización del Poeta. En esa búsqueda utiliza la palabra. La palabra es el órgano de expresión y de relación con la amada que se presenta como un concepto vago que forma parte de la vida y que se vuelve un objeto poético en la figura de Preciosa, al igual que hizo Dante al escribirle a su Beatriz, pero en versión moderna con la peculiaridad de que Preciosa representa a la amada, independientemente de quien sea la mujer cortejada.
Además la amada recibe un título real por parte del Poeta: el de Ninfas para los primeros contactos con el sexo femenino qué en algunos casos casi llegan a enamoramiento, pero que solo se quedó en “me gusta” o en “amiga” y en el título de Princesa cuando llega el amor de verdad. Así surge con el primer amor la Princesa del Imperio de los Poetas, cuando se vuelve a enamorar aparece la Princesa del Mar, a la que también llama Princesa del Imperio Azul en honor a Rubén Darío o la Princesa del Amor cuando su amor es correspondido. Más tarde aparece la Princesa de la Noche para culminar su amor ideal. La Princesa es Preciosa con las características propias de cada amada.
La amada, casi siempre se presenta en sueños poéticos, generalmente distantes y no correspondidos, salvo la Princesa del Amor, que entrega su amor al Poeta y le hace feliz.
La mayoría de los poemas están escritos en la adolescencia, aunque abarcan casi toda la vida azul del Poeta; sin apenas correcciones, presentan unos sentimientos vírgenes que suenan muy frescos. En ellos el Poeta, al igual que los trovadores, nos muestra un amor platónico con el que sueña y escribe sus poesías. No están escritos para los demás; están escritos para ellas, aunque hoy te los ofrezca a ti, lector azul.
La poesía es para el Poeta, un medio de comunicación con la amada más que una acción poética. Su timidez le impedía comunicarse con la palabra hablada, sin embargo, la palabra escrita salía con fluidez de su pensamiento. Esto hizo que desde muy temprana edad, utilizara los poemas para comunicar sus sentimientos a las chicas que le gustaban; pero le daba vergüenza que lo supieran las demás y por eso inventó un nombre en clave que representara a la chica que le gustaba en ese momento. Así surgió Preciosa.
De esta manera, Preciosa se convirtió en un concepto abstracto que representaba a la amada en cualquier época del Poeta.
Amor azul está dividido en seis capítulos de los cuales cinco son poemas de amor o desamor y un capítulo para recoger aquellos poemas que son ajenos a esa temática pero que forman parte de esa vida azul que ha vivido el Poeta.

Andos More.

PRÓLOGO AMOR AZUL:


Hace ya un buen puñado de años que conozco a Andos More. En un principio formamos parte de un mismo grupo literario, así que durante un tiempo compartimos nuestras fantasías y sueños en forma de relatos, también en poesía. Con el tiempo he ido conociendo más y más su obra, habiendo tenido el placer de leerme casi todos sus libros, por lo que puedo decir, orgulloso, que conozco a fondo la obra de Andos y su estilo literario.
Su poesía anterior a Amor azul la definiría como una poesía transparente y sincera. Con ella se abre a los lectores mediante unos versos directos, mediante una lírica llana y sin complicaciones. Pero, como todo autor, él y su obra han evolucionado. En Amor azul he descubierto un autor que impregna su mismo ser en cada uno de sus poemas.
Todos y cada uno de ellos los dedica de una forma ensalzada, casi hierática a sus amadas, también al amor cándido que profesa por ellas, a ese sentimiento embriagador que le impulsa a cantar sus versos de amor bajo las miradas azules, verdes o marrones de sus amadas. Y es que en su poesía, los colores tienen un significado esencial, al igual que el viento, la tierra o la propia Naturaleza. Por eso, en su Amor azul nos encontraremos con abundantes analogías y simbolismos que muestra con un prisma muy íntimo.
En este prisma los colores son personificados, cobrando un protagonismo inesperado. No obstante, nos da a entender que todos los colores del mundo son únicamente matices de un color único y que lo engloba todo: el color azul; que es el amor, la vida y la poesía; una misma entidad con tres nombres diferentes.
La Naturaleza y sus propios elementos también se transforman en el singular prisma del autor. Por ejemplo, el autor parece representarse con el viento, a veces suave y nostálgico, otras veces silencioso y perdido, otras enérgico y lujurioso. La lluvia es su tristeza y las sombras disfrazan la osadía, la soledad y el juego. La tierra es energía, es la cuna. El cielo, el espejo de su alma.
Todos estos simbolismos son sólo una pequeña parte del vasto contenido poético de su Amor azul. En él juega principalmente con los sabores y los olores para transmitirnos con viveza estos sutiles simbolismos. Su poesía, pues, es un vaivén de sensaciones, un baile de dulce y amargo; de frío y calor en el que nos muestra cómo la poesía es para él la savia de la vida, el camino hacia la belleza y el amor, una entidad superior que lo domina y lo embriaga. La poesía es dueña de su corazón, del amor, de la vida; lo es todo.
No obstante, no toda su poesía es igual y se desenvuelve de la misma forma, y menos en una obra tan extensa como es Amor azul. En ella yo identifico claramente tres grandes partes: la primavera, el verano y el otoño; que a la vez pueden reflejar tres grandes etapas de su vida.
En la primera etapa, su primavera, Andos quiere mostrar su mundo interior con el ímpetu de un niño, y como un niño, al principio exagera, ensalza con acopio y pone de más. Sus primeras poesías parecen los frutos de un mismo árbol, resplandecientes y lozanas. No obstante, a medida que su poesía evoluciona también lo hace la literalidad de su lírica, que se transforma en sutil retórica, en insinuación, en un juego casi hedonista, en el ímpetu y las ganas de fecundar arte. A veces es poesía muy abstracta, natural, sutil e improvisada; otras veces es una poesía colmada de sentimiento, con un profundo hoyo repleto de emociones, de recuerdos y de nostalgia. En ella parece llorar el pasado, ansiar lo que fue y lo que no pudo ser, intentar revivir con sus palabras la historia de toda una vida.
Esta primera parte está formada por los capítulos Amor azul ninfa, Amor azul princesa y Amor azul flor.
En Amor azul ninfa y Amor azul princesa habla de la añoranza hacia su infancia y su adolescencia, de los amores perdidos, de su corazón rechazado, de las palabras mudas que no llegaron. Es tan nostálgico que puedes llegar a sentir el anhelo de volver a esos tiempos, cuando el pasado siempre era mejor. Te transporta, te hace volar, aunque sea en soledad. En Amor azul flor ensalza la belleza de su amada, todo gira en torno a ella. Y es justo en este momento cuando su lírica parece despegar, nutriéndose de la retórica y la insinuación. Ya no es tan plana. Vemos despegar la obra de un autor que ha mantenido una solemne y silenciosa lucha en su interior. También es en este tercer capítulo donde se recoge lo mejor de su primavera: Poemilla a tus labios, Poemilla a tus manos, Así me gusta mirar tus ojos, Tarde de sol, Llaman a la puerta, Romance callado, Nostalgia, El viento, Musas y La mano (un poema lleno de retórica).
Y llegamos a la segunda etapa, su verano, con el cuarto capítulo, Amor azul preciosa. En esta etapa Andos ensalza la Poesía como si fuese una entidad viva. La adora, se refugia en ella para ahuyentar las malas sensaciones. De ahí que empiecen los sueños de verano donde por fin descubre el Amor correspondido. Aquí se desata su poesía contenida. Ahora es directa, enfática, sencilla y contundente, dedicada casi exclusivamente a su amada, a sus besos y a sus miradas, pues ella tiene el poder de destruir las tinieblas.
Amor azul noche es el quinto capítulo, y se abre dando paso al otoño, la tercera etapa de la obra. Su poesía ya ha madurado, como él mismo. Ha conocido el amor y la soledad, y ha aprendido. Con ella saborea el amor y la nostalgia, lo saborea como un buen vino añejo. Pero a la vez llega al invierno, en un baile de frío y calor, en un vaivén de claroscuros; y vuelve la soledad, fría como el invierno. Y en este aparente final, también se recogen algunos de los poemas más representativos, como por ejemplo: Sabores, Hace frío, La noche, El tren se ha ido, Las horas, La lluvia.
Pero lo que aparentaba ser un final, no lo es. Su poesía pasa por su mejor momento, y eso lo demuestra en el sexto y último capítulo: Otros poemas azules. En él viene lo mejor de su primavera y de su verano para aunarse con un otoño maduro. Continuamente tendrás la sensación de estar reviviendo momentos de las anteriores poesías. Sentirás conexiones, notarás una y otra vez los enlaces. Estrofas curiosas, Estrofas curiosas II, La última poesía, Una luz amarilla, Al perro que está enfrente, El viento,  Morenaza, Tras el cristal, La vejez, Mi sombra, Ciudad, Edificios y Granada son los poemas que me han parecido más representativos de esta última etapa.
En resumen, Amor azul es un libro vivo, una obra que evoluciona y se desarrolla. Dentro de él encontrarás los poemas de casi toda una vida.
Ese primer grupo de poemas que forman su primavera, tan íntimos, personales e inocentes; te dejarán con ganas de más, con la sensación de que aún falta algo. En el verano de su poesía disfrutarás como un recién nacido. A la vez que su poesía ha madurado, también conserva su toque juvenil, inconfundible, juguetón. Entenderás que su juventud nunca ha abandonado su alma, que aún conserva esa valentía que te permite lanzarte sin mirar al abismo que se abre bajo tus pies, y así superarlo con decisión. Y para terminar, en el otoño de su obra sentirás la madurez y el tibio sabor de lo añejo. Terminarás el libro sintiendo que el ciclo se ha completado.
Y ahora, después de estas palabras el viaje va a empezar…
Azel Highwind

martes, 26 de noviembre de 2013

LA AMISTAD





Curso, 1975.76. - 18 años.
La Amistad
Amiga:

Entenderme a mí sin palabras,
sin palabras hablarte.
entenderme a mí sin gestos,
con la mirada hablarte.

Responderte yo quisiera
como quien habla a un amigo
como la brisa enredada
en las hojas verdes de un pino
o en mi cálida voz ahogada.

Amiga, siento una loca alegría
cuando tus ojos ante mí, veo pasar
en ellos leo sus palabras
que saben lo que es amar.

Esta luz que me envuelve
yo quisiera te envolviera a ti
que te inundara el alma
como me inunda a mí.

¿Cómo decirte esto?
¿Cómo saber si me entiendes?

Amiga, ¿cómo decirte eso?

*****

A  comienzos del curso de 1975-76, cuando estudiaba sexto de bachillerato, cambié mi domicilio de la Placeta Santiago al barrio San Torcuato. Me fui de la Casa de la Vieja a la Casa de Águeda con mi paisano Pepe y mi amigo Rafael. Allí conocí a Antonia y María Luisa, o al menos mis recuerdos de ellas comienzan allí. La amistad y camaradería surgió pronto y nos hicimos amigos. Por las tardes, después del instituto, estudiábamos en una gran mesa que había en el salón, los exámenes de Navidad estaban próximos. De vez en cuando hacíamos un descanso y María Luisa cerraba los ojos y se dormía, pero de verdad. Un día mientras estudiábamos, Antonia me preguntó: «¿cómo te gustan las amigas?» y mantuvimos una charla sobre el tema que se prolongó más allá del descanso y le enseñe esta poesía que tenía en una libreta.
Mi cambio de domicilio no modificó mi sentimiento de soledad. A pesar de los buenos momentos que pasamos me seguía sintiendo solo. Me faltaba el amor, claro.
Un día escribí un relato en forma de carta sobre el mismo tema. Se lo di para que lo leyera aunque ella no sabía de qué iba, cuando terminó me dijo:
¾     Amigo, eres muy raro.

Este es el relato:
«Amiga, Una noche de escombros y de humo, estando en silencio mi pipa y yo, así escribía para ti:
Me voy de aquí, no quiero más oírme, no quiero oírte. Toda voz suéname a falsa. ¡Oh! Triste soledad, la del engaño, la de la tristeza. He ido muriendo hasta llegar el día en que espejo de espejos, soy me extraño a mí mismo y descubro que no vivía.
Cállate corazón con tus pesares, los que no deben decirse, solo expresarse en el más profundo silencio. Mi silencio, tu silencio.
¡Señor! Jesús amigo mío, hombre del dolor, enséñame a descubrir la verdad del silencio. Mi silencio, tu silencio.
Cuando el alma recuerda la esperanza que nutrió su juventud, comprende que la vida es engaño, ¿nunca oíste mi nombre?, ni lo quieres oír, ¿acaso estamos separados por mares de silencios? Mi silencio, tu silencio. ¿Acaso por montañas, por la soledad?, o ¿acaso estamos separados por el profundo amor que te tengo?
Yo solo quiero ser Poeta, poeta de silencios, como tú, como yo. Mi silencio, tu silencio. ¿Por qué sufro más que tus otros amantes? Puesto que has matado mi alma a ti te corresponde repararla y yo debo corresponderte muerto, muerto en el silencio, muerto en la soledad, en el dolor o muerto en Nicaragua.
Amiga, he aquí que muero a manos llenas, a duras penas voy muriendo, ¿Habrá alguien que diga: esto que veis es Antonio Moreno? La soledad hambrienta me devora, ¿Quién me ayuda? ¡Ah! Noches y noches, cama y vueltas sobre la cama, lágrimas y lágrimas sobre mi rostro que nacen del verde de mis ojos. Nada, nadie, vacío, silencio. Mi silencio, tu silencio.

Amiga ayúdame.
Quiero cantarte a ti, amiga del Poeta que quiere ir a Nicaragua, amiga que lee a Blas de Otero, que preguntes como hacía el poeta:
¿Dónde está Antonio Moreno? “Está rodeado de fuego con los ojos abiertos”
¿Dónde está Antonio Moreno? “Está echado en su lecho con los ojos abiertos”
¿Dónde está Antonio Moreno? “Está solo con los ojos abiertos”.

Algunos dicen que tus ojos son negros, alguien que azules, otros  que verdes y yo digo que marrones, porque así se siente mi verde cuando se encuentra solo.
A ti, marrón, en esta noche de escombros estrellados, yo un verde fallecido te escribo y te contesto que solo quería estar contigo, que solo pensaba en ti y que dejaré a un lado mi amor para que tú tengas el tuyo, estoy entre dos fuegos y me hundiré para salvarte. Después de eso tampoco entenderás que te quiero. ¡Oh marrón del alma!, !Silencio infinito! ¿Dónde está mi alma? Sola está la luna y solo está el hombre que en el silencio se esconde.
Una noche de escombros y de humo, estando en silencio mi pipa y yo, así escribía para ti… cosas que solo eran mías.



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